«Doctrinae vero eorum caput fere in eo est, ut naturam et humanam rationem in omnibus dominam et magistram esse velint.»
«El fundamento capital de sus doctrinas está en querer que la naturaleza y la razón humana sean en todo maestra y señora.»
— León XIII, Humanum Genus, 20 de abril de 1884, § 12.
Abro con esta entrada una serie de trabajos que tomarán como fuente principal el Boletín Oficial del Grande Oriente Español (en adelante, BOGOE) correspondiente al trienio 1908–1910. La razón de escoger esa ventana cronológica y esa cabecera concreta requiere alguna justificación, y a ello dedico las líneas que siguen, junto con un adelanto de los ejes analíticos que orientarán las entregas ulteriores.
Un vacío historiográfico
La historia de la masonería hispanoamericana del último tercio del siglo XIX y de las dos primeras décadas del XX ha avanzado considerablemente en los últimos treinta años, gracias sobre todo al trabajo de investigadores como José Antonio Ferrer Benimeli, Yván Pozuelo Andrés, Dominique Soucy, Miguel Guzmán-Stein y Ricardo Martínez Esquivel, entre otros. Sin embargo, el subcorpus centroamericano —y muy particularmente el salvadoreño— sigue adoleciendo de dos limitaciones metodológicas persistentes.
La primera: la investigación ha tendido a operar sobre fuentes secundarias o sobre repositorios documentales locales de acceso restringido, con escaso cotejo sistemático con la documentación producida por las obediencias hispano-atlánticas a las que las logias centroamericanas estuvieron formalmente ligadas.
La segunda: cuando se ha acudido a las fuentes españolas, se ha privilegiado el material del siglo XIX temprano y medio —Aranda, Calatrava, la escisión del rito escocés—, dejando en penumbra los años finales del Grande Oriente Español bajo la Gran Maestría de Miguel Morayta (1889–1917), precisamente el período en que las relaciones institucionales con las obediencias americanas se rearticulan después del desastre del 98.
Esta serie se propone contribuir a llenar, siquiera parcialmente, ese segundo vacío. No pretende sustituir la investigación de archivo local, sino ofrecerle un contexto documental hispano-transatlántico riguroso, a partir del cual las fuentes salvadoreñas puedan leerse con mayor precisión.
En 1910 la obediencia hispana reconocía como interlocutor formal a una potencia masónica salvadoreña con capacidad de recibir y designar Garante de Amistad.
El corpus
El Boletín Oficial del Grande Oriente Español fue el órgano de comunicación institucional de la obediencia presidida por Miguel Morayta. Con periodicidad mensual, publicaba documentos oficiales, alocuciones del Grande Maestre, planchas circulares, actas asamblearias, noticias de reconocimientos y garantías de amistad con otras potencias, necrológicas, extractos doctrinales y traducciones de textos masónicos extranjeros.
Para esta serie se han consultado los números disponibles en la Biblioteca Nacional de España correspondientes a los años 1908, 1909 y 19101. Una decena escasa de fascículos que, sin embargo, permite reconstruir con precisión tres estratos: la doctrina oficial del GOE en su fase tardía; el mapa vivo de las obediencias con las que mantenía relaciones formales; y el ideario de referencia que circulaba, por vía impresa masónica, entre los talleres del ámbito hispano-atlántico.
La ventana 1908–1910
Escoger este trienio no es un capricho cronológico. Se justifica por tres razones convergentes.
Primera: es la década posterior a la pérdida de las últimas colonias españolas y a la disolución del imperio ultramarino, momento en que el GOE se ve obligado a redefinir su vocación transatlántica sobre bases nuevas —ya no imperiales, sino de correspondencia interlogial entre potencias soberanas—.
Segunda: coincide con la fase final de la Gran Maestría de Morayta, personalidad clave para entender el republicanismo laicista español y su proyección iberoamericana. Los años 1908–1910 concentran documentos programáticos suyos que fijan el ideario del GOE en su versión más madura.
Tercera: precede en apenas dos décadas al inicio de la crisis salvadoreña de 1931–1932, período que ha absorbido buena parte de la atención historiográfica y que, retroactivamente, hace de este trienio una ventana privilegiada para observar la trama institucional en la que se formaron los cuadros liberales que después habrían de intervenir en la política centroamericana de entreguerras.
Ejes analíticos de la serie
Las entregas sucesivas se organizarán en torno a cuatro ejes, no necesariamente en este orden.
Eje doctrinal. Análisis crítico de los textos programáticos publicados en el BOGOE durante el trienio: alocuciones y mensajes de Morayta, el ensayo La Francmasonería y la moral social de J. M. Lahy2, la controversia en torno a la fe teológica y la «fe racional» que abre Víctor Gallego en Fe, sí; fanatismo, no3, y el ensayo El proletariado y la Masonería4. Interesa aquí el contraste entre este corpus y la teología moral escolástica, así como su función como espejo doctrinal del liberalismo masónico centroamericano del último tercio del XIX.
Eje jurídico-institucional. Reconstrucción del régimen jurídico interno del GOE tardío —Constitución vigente, procedimientos de admisión de logias, cámaras de justicia, disciplina interna— como modelo tipo con el que contrastar la organización de las obediencias que operaron en El Salvador durante el liberalismo.
Eje prosopográfico. Vaciado sistemático de nombres, cargos, grados y talleres consignados en los boletines, con atención especial a las menciones directas de figuras y logias centroamericanas. Será el eje más laborioso y probablemente el que ocupe más entregas.
Eje de red. Cartografía de las relaciones institucionales formales del GOE con otras potencias masónicas durante el trienio: reconocimientos, garantías de amistad, cambios de representación diplomática interlogial. Este eje es el que aporta el hallazgo más directamente pertinente para la línea de investigación salvadoreña.
Una primera constatación documental
Adelanto aquí un dato que servirá de anclaje inaugural para la serie y de estímulo para las entregas subsiguientes. En el acta de la Asamblea General del GOE de 19105 se consignan los cambios operados en los Garantes de Amistad de la obediencia. La relación incluye no solo modificaciones respecto de los Supremos Consejos del grado 33 de Egipto, México, Chile, Venezuela y Uruguay —dato conocido para la historiografía masónica europea—, sino también menciones expresas a la Gran Logia Simbólica de El Salvador y a la Gran Logia de Nicaragua como interlocutores institucionales formales del GOE en aquel momento.
La constatación es sobria pero significativa. Documenta, primero, que en 1910 la obediencia hispana reconocía como interlocutor formal a una potencia masónica salvadoreña con capacidad de recibir y designar Garante de Amistad. Documenta, segundo, que esa relación se establecía no de manera aislada sino en el marco de una red centroamericana en la que Nicaragua figuraba en paralelo. Documenta, tercero, que la representación institucional recíproca funcionaba conforme a los procedimientos ordinarios del derecho masónico interlogial de la época.
Estos hechos no son novedad absoluta —cualquier historiador familiarizado con el período los sospecharía—, pero su fijación documental precisa, con signatura y foliación, permitirá anclar sobre base sólida la investigación prosopográfica que las entregas siguientes desarrollarán en detalle. Del núcleo de nombres que rodearon la constitución y el funcionamiento de la Gran Logia Simbólica de El Salvador en el tránsito del siglo XIX al XX depende, en buena medida, la posibilidad de reconstruir la sociología efectiva de la militancia masónica salvadoreña de la generación liberal tardía.
Notas
[1] Se han utilizado los ejemplares conservados en la Sección de Publicaciones Periódicas de la Biblioteca Nacional de España, Madrid.
[2] J. M. Lahy, La Francmasonería y la moral social, publicado por entregas en el BOGOE, núms. 216, 217 y 218, 1910.
[3] Víctor Gallego, Fe, sí; fanatismo, no, BOGOE, núm. 216, 1910.
[4] El proletariado y la Masonería, BOGOE, núm. 213, enero de 1910.
[5] BOGOE, núm. 219, junio-julio de 1910, acta de la Asamblea General, apartado sobre Garantes de Amistad.
Próxima entrega
La segunda entrega de la serie estará dedicada al análisis doctrinal del pensamiento de Miguel Morayta tal como se documenta en los mensajes oficiales del trienio, con atención particular a su articulación de la relación entre masonería, escuela laica y república. Servirá de prolegómeno doctrinal necesario para leer, luego, el ensayo de Lahy y las restantes piezas programáticas del corpus.
Mario Oliva Mancía
