En busca de la libertad: año 2013.

I

Saldremos del laberinto para siempre…
y en libertad, volaremos tan alto
para tocar las armonías presentidas
del arcoíris, donde todo yace consumado,
como una verdad que arde sin final.
Y en ella, todo.

II

Veremos con otros ojos
que no son ya más ojos,
sino puertas insondables
donde algunas veces,
en medio del sueño o la vigilia,
parecemos distinguir los destellos
de una verdad… la Verdad
que nos circunda a cada instante.
Esta es la esperanza,
y la tragedia.

III

Armonías, colores, formas…
aspiraciones por lo eterno
que llevan el sello,
pero de la carne y sangre
del alma encarcelada.

IV

Porque aún es tiempo de volar,
no como las aves o los ángeles,
pero sí como los dioses.
Y así, extender estas alas
tan anchas y largas
como este horizonte,
donde ahora intentamos robar a Dios
esa Verdad que nos hará libres.

V

Y como una neblina que se extingue
en medio de la noche…
tan corta es la vida,
su luz es breve,
pero tiene algo de eterno,
porque veo en ella transitar
la interpelación sagrada
de una búsqueda misteriosa
que no se extingue,
que tan pronto nace y renueva
como una maldición sagrada.
Algunos dicen que acaba
en esta vida, pero nadie
ha regresado para contarnos,
excepto Jesús resucitado.

VI

La vida humana tiene una belleza rara,
porque traspasa todo en su misterio.
Nos arrastra como un tren invisible…
el tiempo, su pasaje seguro,
y el espacio, una ilusión,
¡pero tan real!…
Sin embargo, su relatividad
se confirmó en la muerte,
que no es, sin más, el final.
Quizás el principio,
donde se eclipsan las sombras
de la incertidumbre y del dolor,
habitantes de este laberinto
donde hoy buscamos la ruta
para ser libres.