Seguimos siendo presa de las estrategias de Hollywood… existen no sólo pretensiones de tipo económico o artístico, sino que principalmente se busca aplicar una cosmovisión potenciadora de la esclavitud, al imponerse sigilosos con sus mercancías virtuales. Sueños fantásticos tejidos con aquella tecnología que adormece los sentidos y paraliza la razón… repitiendo de manera machacona y generacional que son los salvadores de la historia. Y que nosotros sólo somos una vaga sombra de un error que debe ser superado… el tercermundismo, o los grupos raciales marcados por un colonialismo de larga data.
Ante este fenómeno hay que imponer un despertar, un avivamiento de aquellas energías que aún no están perdidas, y que bullen enfrentando una dimensión que les niega el ser, para construir desde sus fundamentos una casa que les dé cobijo y sostén.
Deberemos ser creadores de una cultura de liberación, aplicando la criba a todo aquello que parezca ser confiable, cuestionando de manera constructiva todos aquellos argumentos vertidos en este orden de cosas; y con mayor énfasis cuando en ellos se cuestione nuestra dignidad cultural o el buen nombre que como sociedad cosmopolita merecemos. Sólo así podremos rescatar, dentro de estos escombros de cultura, los elementos de verdad que se encuentran dispersos, pero que aún son útiles. Labor sagrada, aún pendiente de ser hecha en nuestra tierra… de urgente necesidad en medio de una borrasca histórica que pareciera volverse cada vez más y más violenta.
Copiar para morir o crear para vivir: este es el grave dilema de nuestra sociedad moderna, al cual hay que apegarnos si queremos al menos haber intentado pelear con la mínima dignidad.