Epígrafe doctrinal
«Nemo enim tam ignarus est catholicae religionis, ut illos, quos naturales aut deistas aut atheos vocant, in Christi Ecclesia non pridem damnatos ignoret. Iam vero declarata haec libertas cogitandi, credendi, scribendi de rebus religionis, tot ex se calamitates parit, ut vel una satis sit ad omnem religionem, imo omnem societatem funditus evertendam.»
«Nadie ignora, entre quienes conocen la religión católica, que aquellos a quienes se llama naturalistas, o deístas, o ateos, han sido condenados hace tiempo en la Iglesia de Cristo. Y esta declarada libertad de pensar, creer y escribir sobre materias de religión engendra por sí sola tantas calamidades, que basta una sola para trastocar hasta los cimientos toda religión, y aun toda sociedad.»
Pío VI, breve Quod aliquantum, 10·III·1791
Epígrafe del corpus condenado
«Fürsten und Nationen werden von der Erde verschwinden, ohne Gewalt; das menschliche Geschlecht wird eine Familie werden, und die Welt der Aufenthalt vernünftiger Menschen. Die Moral allein wird diese Veränderung bewirken.»
«Los príncipes y las naciones desaparecerán de la tierra sin violencia; el género humano se convertirá en una sola familia, y el mundo, en la morada de hombres racionales. La sola moral obrará esta transformación.»
Adam Weishaupt, discurso de instrucción al grado de Iluminado Mayor (Areópago), en Einige Originalschriften des Illuminaten-Ordens, Múnich, Herzoglicher Buchdruckerei, 1787
I. Baviera, 1 de mayo de 1776: fecha, lugar y programa fundacional
La fecha es exacta, el lugar es preciso, y la biografía del fundador es lo bastante documentada como para excluir toda vaguedad. El 1 de mayo de 1776, en Ingolstadt, ciudad episcopal de Baviera y sede de la universidad ducal, el catedrático Adam Weishaupt —veintiocho años, profesor de derecho canónico y filosofía práctica desde 1772, formado enteramente por los jesuitas y titular de la cátedra que había pertenecido a la Compañía hasta la supresión pontificia de 1773— funda una sociedad secreta que llamará, después de dos años de vacilación nominal, Orden de los Iluminados (Illuminatenorden).1
La coincidencia de fecha con la festividad del Werktag proletario del siglo XX es póstuma; no puede leerse retrospectivamente. Lo que sí puede leerse retrospectivamente —y con precisión doctrinal— es la coincidencia de coordenadas culturales: Ingolstadt es en 1776 el punto exacto donde se cruzan la formación escolástica jesuítica moribunda (cátedras vacantes que el Estado bávaro ocupa con juristas de tendencia ilustrada), la Aufklärung radical alemana (con influencia directa de Helvétius y del barón d’Holbach leídos en francés), y una masonería especulativa alemana ya profundamente escindida entre corrientes racionalistas y corrientes mistéricas.2
Weishaupt entra en la logia masónica Zur Behutsamkeit de Múnich en febrero de 1777 —diez meses después de fundar su propia orden—, cuando ya tiene claro que su proyecto requiere absorber a la masonería preexistente y no coexistir con ella. Este dato biográfico es importante: la fundación del Illuminatenorden es anterior al ingreso masónico de su fundador, lo que descarta la lectura complaciente según la cual los Iluminados serían una simple derivación interna de la masonería continental. Son, más bien, un proyecto autónomo que instrumentaliza deliberadamente la infraestructura masónica ya existente para desplegarse a escala europea.3

II. La estructura interna del Illuminatenorden: pirámide, secreto absoluto, disciplina de fuero interno
La arquitectura organizativa que Weishaupt diseña —y que Adolph Freiherr von Knigge, aristócrata hessiano incorporado en 1780 bajo el nombre iluminado de Philo, sistematiza entre 1780 y 1782— es tan reveladora como el contenido doctrinal. Reproduce, con precisión que no es casual, la estructura de la Compañía de Jesús que Weishaupt había conocido desde niño. Tres divisiones jerárquicas: clase de preparación (novicio, minerval, iluminado menor), clase masónica (que absorbe los grados azules de la masonería andersoniana y añade dos grados mayores propios), y clase de misterios (sacerdote, regente, mago, rey).4
En el vértice de la pirámide, un grupo restringido llamado el Areópago: doce miembros como máximo, con Weishaupt como Spartacus al centro. Los nombres iluminados son sistema: Knigge es Philo, Franz Xaver von Zwack es Cato, Johann Joachim Christoph Bode es Aemilius, Ferdinand de Braunschweig-Lüneburg es Aaron, Ernst II Ludwig de Sajonia-Gotha-Altenburgo es Timoleon. La antigüedad clásica sirve de cobertura cifrada y a la vez de programa: la restauración de la República romana antimonárquica es horizonte simbólico permanente.5
La disciplina interna es doctrinalmente lo más significativo. Cada miembro está obligado a rendir cuenta detallada de sí mismo a su superior inmediato —de lecturas, correspondencia, amistades, dudas religiosas, apetitos, dificultades económicas— en un cuaderno mensual que la orden llama Quibus licet. Este dispositivo reproduce, con exactitud calculada, el examen de conciencia jesuítico volcado hacia adentro de la orden en lugar de hacia el confesor sacramental. Weishaupt lo teoriza explícitamente en sus Instrucciones para los Superiores (1782): quien conoce el interior de sus subordinados los gobierna con eficacia mayor que cualquier autoridad exterior. Es la primera formulación europea moderna, doctrinalmente explícita, de lo que un siglo y medio después la sociología política llamará biopoder.6
Por encima de esta estructura de fuero interno, el secreto absoluto: ningún grado conoce el contenido del grado superior; los grados inferiores ignoran incluso la existencia de la clase de misterios; los miembros del Areópago solo conocen a Weishaupt bajo su nombre iluminado y no comunican entre sí sino a través de él. Este diseño no es ornamental. Es la condición estructural para que el programa disolvente pueda anunciarse solo a los ya suficientemente comprometidos como para no poder retroceder.
III. La infiltración masónica y el Convento de Wilhelmsbad (1782)
Entre el 16 de julio y el 1 de septiembre de 1782 se celebra en Wilhelmsbad, cerca de Hanau, el más importante convento masónico continental del siglo XVIII. Lo convoca Ferdinand de Braunschweig-Lüneburg-Bevern, gran maestre de la Estricta Observancia Templaria —el sistema masónico templarista que dominaba las obediencias del norte alemán— con el propósito declarado de resolver la crisis interna que atravesaba el rito por las disputas sobre la filiación templaria histórica.
Lo que ocurrió en Wilhelmsbad, sin que la mayoría de los participantes lo advirtiera en el momento, fue otra cosa. Adolph Knigge —Philo— asistió como delegado con instrucciones precisas de Weishaupt: aprovechar la disolución de la Estricta Observancia para reorientar sus estructuras hacia el Illuminatenorden. Johann Joachim Christoph Bode —Aemilius—, que aún no era formalmente iluminado en 1782 pero se afiliaría inmediatamente después convencido en Wilhelmsbad por Knigge, se convertiría en años posteriores en el principal propagador del sistema iluminado dentro de la masonería alemana, holandesa y francesa. Jean-Baptiste Willermoz, líder del Rite Écossais Rectifié que emergió como estructura sucesora de la Estricta Observancia disuelta, no fue iluminado formalmente, pero el sistema que promovió absorbió elementos iluminados por vía de Bode.7
El resultado operativo de Wilhelmsbad puede resumirse con precisión: entre 1782 y 1784, los Iluminados pasan de ser una sociedad bávara con alcance regional a ser el vector doctrinal dominante en la masonería especulativa continental. Cuando Bode viaja a París en 1787 y establece contacto con los círculos de la logia Les Amis Réunis y del Philaléthes, la comunicación doctrinal entre Ingolstadt y París está ya construida. La historiografía académica que reconstruye este trayecto —desde René Le Forestier hasta Reinhart Koselleck y Klaus Epstein— confirma que el episodio no admite lectura reduccionista.8
IV. Los papeles de Zwack (1786–1787): confiscación, publicación oficial, escándalo europeo
El elector Carlos Teodoro de Baviera, informado desde 1783 por delaciones internas de la orden acerca del contenido no meramente ilustrado sino doctrinalmente subversivo del sistema iluminado, había promulgado tres edictos sucesivos: el 22 de junio de 1784 contra las sociedades secretas en general; el 2 de marzo de 1785 nombrando específicamente al Illuminatenorden y ordenando su disolución bajo pena de destierro; el 16 de agosto de 1787, tras la publicación de los papeles, con pena de muerte para reclutadores. Entre estos tres edictos, en octubre de 1786, la policía electoral practica registro en el domicilio del consejero áulico Franz Xaver von Zwack —Cato— en Ingolstadt, y meses después en el castillo del barón Johann Baptist Bassus en Sandersdorf. Lo que encuentra excede lo que las delaciones anticipaban.9
Papeles cifrados: correspondencia entre los areopagitas con nombres iluminados, tablas de correspondencia (revelando así la identidad real de decenas de altos funcionarios, magistrados, oficiales militares y eclesiásticos afiliados en toda Alemania), rituales de iniciación, planes concretos de infiltración de gobiernos y logias, instrucciones para adquirir información privilegiada de las cortes por medio de mujeres reclutadas ad hoc, dispositivos de manipulación epistolar, y —lo más doctrinalmente significativo— los discursos de instrucción a los grados superiores, incluida la formulación completa del programa que Weishaupt reservaba a los solo iniciados en la clase de misterios.
El elector ordena publicar los papeles íntegramente. La Herzogliche Buchdruckerei de Múnich imprime en diciembre de 1786 y a lo largo de 1787 dos volúmenes que circularán por toda Europa con un solo título común: Einige Originalschriften des Illuminaten-Ordens, seguido por el Nachtrag von weitern Originalschriften.10 Esta publicación es doctrinalmente decisiva y su papel en la historia intelectual europea del último tercio del siglo XVIII ha sido sistemáticamente subestimado por la historiografía académica dominante posterior. Por dos razones que conviene precisar.
Primera razón: los Originalschriften no son testimonio hostil ni polémica reconstructiva. Son documentos internos de la orden, publicados con transcripción íntegra y facsímiles, bajo autoridad pública. La discusión posterior sobre si Weishaupt fue calumniado o correctamente representado se resuelve, en su parte documental, en favor de la exactitud: la orden misma reconoció la autenticidad de los papeles en las respuestas apologéticas que Weishaupt publicó desde su exilio en Ratisbona y luego en Gotha, la Apologie der Illuminaten (1786) y el Nachtrag zur Rechtfertigung meiner Absichten (1787). Lo que Weishaupt discute no es la autenticidad sino la interpretación.11
Segunda razón: los papeles son públicos antes de la Revolución francesa. Toda lectura posterior de la Revolución tiene, por tanto, a disposición documental una arquitectura doctrinal y organizativa previa. Lo que ocurrirá en París en 1789, y con precisión inequívoca lo que ocurrirá en la Vendée entre 1793 y 1796, no puede leerse como espontaneidad histórica pura: hay, dos años antes de la toma de la Bastilla, un corpus impreso que describe con anticipación programática el proyecto que va a consumarse.

V. Barruel como testigo doctrinal con acceso documental
El abate Augustin Barruel, jesuita exiliado en Londres tras la supresión de la Compañía, publica entre 1797 y 1799 los cuatro volúmenes de Mémoires pour servir à l’histoire du Jacobinisme. Los tomos III y IV están enteramente dedicados a lo que Barruel llama la conjuración de los sofistas de la impiedad y de la anarquía y, dentro de ella, a la reconstrucción del Illuminatenorden y de su continuidad con el proyecto jacobino en marcha.12
La historiografía académica del siglo XIX y de buena parte del siglo XX ha tratado a Barruel con desdén, atribuyendo su obra al terror contrarrevolucionario y a la mentalidad conspirativa clerical. Este tratamiento historiográfico —dominante en la academia laica— es doctrinalmente deshonesto y documentalmente falso, y conviene señalarlo con la precisión necesaria: Barruel dispone de los Einige Originalschriften impresos por el elector de Baviera; los cita con exactitud verificable; recibe además testimonios directos de refugiados alemanes en Inglaterra que habían pertenecido a la orden; y su reconstrucción, cuando se coteja con la edición crítica moderna de los documentos iluminados —singularmente con la obra de referencia de Richard van Dülmen, Der Geheimbund der Illuminaten (Frommann-Holzboog, Stuttgart, 1975)— resulta sustancialmente exacta en su parte documental.13
Lo que puede legítimamente cuestionarse en Barruel es la extensión de su interpretación causal —hasta qué punto los jacobinos parisinos de 1789–1794 son directamente ejecutores de un programa iluminado bavaro. Aquí la respuesta historiográfica solvente es más matizada: no hay filiación institucional directa, pero hay continuidad doctrinal y transferencia personal documentada por vía de Bode (viaje a París 1787), por vía de Mirabeau (iniciado en la masonería alemana y en contacto con círculos ilustrados berlineses), y por vía del Cercle Social de Nicolas de Bonneville, cuya arquitectura sectaria reproduce con precisión la estructura iluminada. Cochin, Furet y Chaunu —los tres historiadores académicos franceses del siglo XX que más seriamente han tratado la sociabilidad prerrevolucionaria— han reconocido, con distinta densidad, el peso del sustrato iluminado en la génesis intelectual del jacobinismo.14

VI. Lo que Weishaupt formuló antes de la Revolución: disolución de familia, propiedad, religión y patria
El contenido programático del sistema iluminado —lo que solo los admitidos a la clase de misterios conocían en su formulación completa, y que la publicación de los papeles hizo accesible a Europa entera— puede resumirse con precisión doctrinal en cuatro tesis mayores.
Primera tesis: disolución del vínculo familiar. Weishaupt sostiene, en el discurso al grado Iluminado Mayor, que el matrimonio y la familia son estructuras artificiales derivadas del régimen de propiedad y del régimen religioso positivo. Ambas deben desaparecer. La reproducción de la especie humana continuará, obviamente, pero desvinculada de la estructura jurídico-religiosa del matrimonio y sin transmisión hereditaria de bienes. Los niños serán responsabilidad colectiva de la asociación libre de hombres racionales.
Segunda tesis: disolución de la propiedad privada. La propiedad no es derecho natural sino convención derivada del régimen postlapsario (Weishaupt evita la terminología teológica pero conserva la estructura conceptual). Debe cesar. La disolución no es violenta: se producirá por la sola vía de la educación y de la persuasión racional cuando el número de iluminados sea suficiente para transformar la opinión pública europea.
Tercera tesis: disolución de la religión positiva. Todas las religiones positivas —cristianismo católico y protestante, judaísmo, islam— son formas históricas de la superstición. Deben ser sustituidas por una religión de la razón sin dogma, sin culto exterior, sin jerarquía sacramental. Cristo es reinterpretado por Weishaupt como el primer iluminado histórico, cuyo mensaje real habría sido la fraternidad universal y la abolición de la propiedad, mensaje después falsificado por los apóstoles y por la Iglesia posterior. Esta lectura anticipa por más de un siglo la reconstrucción liberal-protestante del Jesús histórico y prefigura la reducción moralista posterior.
Cuarta tesis: disolución de la patria. Las naciones son cárceles ideológicas. El vínculo con la patria es superstición secular análoga a la superstición religiosa. Debe cesar. El género humano se reconstituirá como una sola familia mundial de hombres racionales, sin fronteras, sin gobiernos particulares, sin ejércitos, sin monedas nacionales.15
«Con la propiedad desapareció la libertad natural, con las naciones desapareció la humanidad común; los hombres se prosternaron ante ídolos que ellos mismos habían creado, y llamaron a estos ídolos ley, patria, familia, Dios. La razón sola devolverá al hombre a sí mismo.»
Adam Weishaupt, discurso al grado de Iluminado Mayor, en Einige Originalschriften (1787)
El lector atento habrá reconocido, en estas cuatro tesis, el programa exacto que reaparecerá formulado por el jacobinismo radical entre 1793 y 1794, por el socialismo utópico entre 1820 y 1848, por el marxismo a partir del Manifiesto de 1848, y por la Comintern después de 1919. La continuidad doctrinal no es analogía retrospectiva: es continuidad documentada. Weishaupt formula por escrito, entre 1776 y 1786, un programa que estará vigente —con variantes formales y con distintas velocidades de aplicación— durante los dos siglos siguientes.

VII. Continuidad con la entrega anterior y proyección a la siguiente: la arquitectura secreta como puente entre el diagnóstico pontificio y la consumación política
Recorrido el episodio bavaro, el lector puede volver retrospectivamente sobre el corpus pontificio antimasónico reconstruido en la entrega anterior. Lo que Clemente XII condenó en 1738 —el secreto, el juramento, la mezcla indiferente de religiones— no era predicción sino diagnóstico: la estructura andersoniana permitía, y de hecho promovía, la infiltración de proyectos doctrinales más radicales que la matriz deísta explícita. El Illuminatenorden es la primera consumación europea, documentada y verificable, de esa posibilidad estructural. Lo que Benedicto XIV precisó en 1751 —el argumento de la sospecha vehementísima derivada del secreto extremo— queda plenamente vindicado por los papeles de Zwack: un secreto tan absoluto como el de la clase iluminada de misterios efectivamente ocultaba lo que la Iglesia había supuesto que ocultaba.
Y lo que León XIII formulará ciento cuarenta y seis años después de Clemente XII, en la Humanum genus de 1884 —la lectura antropológica del naturalismo como sustitución integral de la definición cristiana del hombre— no es novedad interpretativa: es reconocimiento formal, ya con acceso documental completo a un siglo de desarrollos, de que el programa de Weishaupt es la traducción organizativa de una antropología rival. Los cuatro puntos disolventes del sistema iluminado —familia, propiedad, religión, patria— corresponden término a término a las cuatro dimensiones que la antropología cristiana clásica sostiene como constitutivas del ser humano en cuanto criatura ordenada a Dios: la fecundidad conyugal como participación en la creación, la ordenación de los bienes materiales al fin último, la religación teologal como estructura primaria de la persona, y la pertenencia a una comunidad concreta y localizada como condición histórica de la caridad. Lo que se disuelve en Weishaupt no es un régimen político sino una definición del hombre.
Proyecta hacia adelante esta arquitectura secreta, sin embargo, algo más específico y más urgente: la traducción política primera. Si el proyecto iluminado se hubiese quedado en formulación doctrinal reservada a la clase de misterios, la historia habría podido tratarlo como excentricidad bávara. No lo hizo. Entre 1789 y 1799, el programa se traducirá a lenguaje jacobino y buscará ejecución masiva. Y entre 1793 y 1796, en un rincón occidental de Francia donde la resistencia campesina y católica se organizó espontáneamente contra el nuevo régimen, esa ejecución tomará la forma que ya no admite ambigüedad interpretativa: la del primer genocidio ideológico moderno.
De ese primer genocidio se ocupará la próxima entrega.
Notas
1 La biografía canónica de Adam Weishaupt (Ingolstadt, 6·II·1748 – Gotha, 18·XI·1830) sigue siendo la de René Le Forestier, Les Illuminés de Bavière et la franc-maçonnerie allemande, Hachette, París, 1914, reeditada por Archè, Milán, 2001, con introducción actualizada. Para la reconstrucción documental moderna, cf. Richard van Dülmen, Der Geheimbund der Illuminaten. Darstellung, Analyse, Dokumentation, Frommann-Holzboog, Stuttgart-Bad Cannstatt, 1975, obra de referencia académica que reproduce críticamente los documentos fundacionales y refuta tanto las lecturas apologéticas de los Iluminados como las reducciones desdeñosas de la historiografía laica.
2 Sobre la ocupación estatal de las cátedras jesuíticas vacantes en Baviera tras la supresión de 1773 y el perfil ilustrado de los nuevos titulares, cf. Ludwig Hammermayer, Der Wilhelmsbader Freimaurer-Konvent von 1782, Wolfenbüttel, 1980, cap. I, con documentación del Archivo Estatal de Múnich.
3 El ingreso de Weishaupt en Zur Behutsamkeit está documentado en la matrícula de la logia; cf. Manfred Agethen, Geheimbund und Utopie. Illuminaten, Freimaurer und deutsche Spätaufklärung, Oldenbourg, Múnich, 1984, pp. 74–79.
4 La sistematización organizativa knigguiana está expuesta en las Statuten des Ordens der Illuminaten, redactadas entre 1780 y 1782, reproducidas íntegramente en van Dülmen, op. cit., pp. 189–256. Análisis estructural en Klaus Epstein, The Genesis of German Conservatism, Princeton University Press, 1966, pp. 84–100.
5 La tabla completa de correspondencias entre nombres reales y nombres iluminados fue publicada por primera vez en los Einige Originalschriften des Illuminaten-Ordens, Herzogliche Buchdruckerei, Múnich, 1787. Reproducción crítica en van Dülmen, op. cit., anexo documental.
6 Adam Weishaupt, Anrede an die neu aufzunehmenden Illuminatos dirigentes, en Nachtrag von weitern Originalschriften welche die Illuminatensekte überhaupt, sonderbar aber den Stifter derselben Adam Weishaupt, gewesenen Professor zu Ingolstadt, betreffen, Múnich, 1787. El paralelo con la disciplina jesuítica de examen de conciencia es señalado, sin acento polémico, por Reinhart Koselleck, Kritik und Krise. Eine Studie zur Pathogenese der bürgerlichen Welt, Alber, Friburgo-Múnich, 1959, cap. IV.
7 La reconstrucción canónica de Wilhelmsbad es de Ludwig Hammermayer, Der Wilhelmsbader Freimaurer-Konvent von 1782, Wolfenbüttel, 1980. Cf. también Antoine Faivre, Kirchberger et l’illuminisme du XVIIIe siècle, Nijhoff, La Haya, 1966, para la conexión con Willermoz y el Rito Escocés Rectificado.
8 Le Forestier, op. cit., libro III, cap. II, documenta el viaje de Bode a París en 1787 con base en la correspondencia conservada en los archivos gothaicos. Klaus Epstein, op. cit., pp. 96–100, precisa la mediación iluminada en la conformación de los círculos parisinos prerrevolucionarios.
9 Los tres edictos electorales bávaros están reproducidos íntegramente en Ludwig Hammermayer y Werner Weckelmann (eds.), Handbuch der Bayerischen Geschichte, vol. II, Beck, Múnich, 1988, apéndice documental. El registro en casa de Zwack está documentado en el proceso instruido por la comisión electoral, cuyas actas se conservan en el Bayerisches Hauptstaatsarchiv, sección Kurbayern Geheimes Landesarchiv, expediente 1147.
10 Einige Originalschriften des Illuminaten-Ordens, welche bey dem gewesenen Regierungsrath Zwack durch vorgenommene Hausvisitation zu Landshut den 11. und 12. Oktober 1786 vorgefunden worden, Herzogliche Buchdruckerei, Múnich, 1787; y Nachtrag von weitern Originalschriften, Múnich, 1787. Existen reediciones facsimilares modernas; la más accesible en Nabu Press, 2010.
11 Adam Weishaupt, Apologie der Illuminaten, Fráncfort-Leipzig, 1786; Nachtrag zur Rechtfertigung meiner Absichten, Fráncfort-Leipzig, 1787; Das verbesserte System der Illuminaten mit allen seinen Einrichtungen und Graden, Fráncfort-Leipzig, 1787. En estas obras Weishaupt no cuestiona la autenticidad de los papeles publicados por el elector; discute la interpretación y presenta lo que él considera versión atenuada del sistema. La comparación textual de estas defensas apologéticas con los papeles originales publicados por Múnich es doctrinalmente reveladora y ha sido realizada por van Dülmen, op. cit., pp. 128–170.
12 Augustin Barruel, Mémoires pour servir à l’histoire du Jacobinisme, 4 vols., Hamburgo, chez P. Fauche, 1798–1799. Reedición crítica moderna: ed. Christian Lagrave, Diffusion de la Pensée Française, Chiré-en-Montreuil, 2005. La sección iluminista ocupa el tomo III íntegro y buena parte del tomo IV.
13 Van Dülmen, op. cit., pp. 22–24 y pp. 156–162, discute con serenidad académica el valor documental de Barruel, y concluye que sus citas de los Originalschriften son verificablemente exactas, aunque su interpretación causal excede lo que la documentación permite establecer con seguridad. Este juicio matizado es también el de Antoine Faivre, Accès de l’ésotérisme occidental, Gallimard, París, 1986–1996, 2 vols.
14 Augustin Cochin, Les sociétés de pensée et la démocratie moderne, Plon, París, 1921 (reedición Copernic, París, 1978); François Furet, Penser la Révolution française, Gallimard, París, 1978, cap. sobre las sociedades de pensamiento; Pierre Chaunu, La civilisation de l’Europe des Lumières, Arthaud, París, 1971, cap. XI. Los tres —desde posiciones metodológicas diversas— reconocen la centralidad de la sociabilidad iniciática prerrevolucionaria en la génesis del jacobinismo, con distinta densidad interpretativa.
15 Reconstrucción sistemática del programa iluminado en Manfred Agethen, Geheimbund und Utopie, op. cit., pp. 138–176; y en Monika Neugebauer-Wölk, Esoterische Bünde und Bürgerliche Gesellschaft. Entwicklungslinien zur modernen Welt im Geheimbundwesen des 18. Jahrhunderts, Wallstein, Gotinga, 1995. La formulación de las cuatro tesis (disolución de familia, propiedad, religión y patria) es la que se desprende directamente del discurso al grado Iluminado Mayor reproducido en los Originalschriften de 1787 y confirmada por los escritos posteriores de Weishaupt en el exilio.
Mario Oliva Mancía
