De Europa a El Salvador


La conexión entre Europa y El Salvador no necesita imaginar una oficina secreta que transmitiera órdenes uniformes. Los documentos muestran algo más comprobable: una infraestructura transatlántica capaz de hacer circular publicaciones, reconocer interlocutores, arbitrar conflictos, admitir o excluir obediencias y mantener representantes personales.

Qué prueba esta entrada

Antes de 1932, la masonería salvadoreña formaba parte de una infraestructura transatlántica real de publicaciones, representación, reconocimiento y coordinación institucional. Esto prueba la existencia y el funcionamiento del puente; no demuestra todavía qué ideas concretas lo atravesaron, quiénes las aplicaron ni qué decisiones políticas produjeron.

Esta entrada es el puente probatorio de la serie. Si solo encontráramos semejanzas entre discursos europeos y reformas salvadoreñas, podríamos estar ante coincidencias o influencias generales de época. Pero cuando aparecen revistas recibidas, delegados, actas distribuidas, sentencias arbitrales, garantes de amistad y felicitaciones políticas, la escala cambia: ya no hablamos únicamente de afinidad ideológica, sino de canales materiales de relación.

La pregunta decisiva no es si existió una red. Existió. La pregunta histórica es qué clase de poder podía ejercer, hasta dónde llegaba y dónde terminan las pruebas.

Una línea impresa que cambia la escala

El número del 26 de febrero de 1909 del Boletín oficial del Gran Oriente Español incluyó, en «Publicaciones recibidas», los números 4 y 5 del «Órgano Oficial de la Gran Logia del Salvador», correspondientes al mes de noviembre. La mención se encuentra en la página impresa 31 —página 15 del PDF— y ocupa apenas dos líneas.

Recorte del Boletín oficial del Gran Oriente Español de 26 de febrero de 1909 que registra los números 4 y 5 del Órgano Oficial de la Gran Logia del Salvador.
«Publicaciones recibidas»: el GOE acusó recibo de los números 4 y 5 del Órgano Oficial de la Gran Logia del Salvador. Fuente: Boletín oficial del Gran Oriente Español, 26 de febrero de 1909, p. impresa 31 (p. 15 del PDF). Facsímil: Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.

Su valor probatorio es mayor de lo que su brevedad sugiere. Una publicación oficial salvadoreña llegó al circuito editorial del Grande Oriente Español y fue registrada públicamente. Hay un objeto impreso, una fecha y un acto de recepción. Esto documenta contacto institucional y acceso potencial a información.

La inferencia debe detenerse donde termina el documento. Recibir una revista no prueba subordinación, financiación, obediencia política ni ejecución de instrucciones. Sí destruye una explicación demasiado cómoda: la de dos masonerías completamente aisladas que, por casualidad, utilizaban lenguajes semejantes.

1923: El Salvador dentro del espacio internacional

La Asociación Masónica Internacional (AMI), constituida en Ginebra en 1921, dio forma estable a relaciones que antes dependían de contactos bilaterales, publicaciones y congresos. El estudio de Felipe Santiago del Solar documenta que en el congreso de 1923 hubo delegados de Venezuela, Panamá, Chile, Puerto Rico, El Salvador y Colombia. El dato sitúa al país dentro de la organización internacional, no solamente en su periferia informativa.

La presencia latinoamericana tampoco fue marginal en términos numéricos: según la misma investigación, en 1931 dieciocho de las treinta y una obediencias que permanecían en la AMI eran latinoamericanas. Esa cifra no demuestra igualdad efectiva —la participación podía ejercerse por representación y enfrentaba barreras de distancia, lengua y recursos—, pero impide describir a América Latina como un receptor puramente pasivo.

Del Solar introduce una cautela necesaria: la AMI nunca se convirtió en un gobierno masónico universal y careció de fuerza suficiente para imponer siempre su código a miembros soberanos y divididos. Sin embargo, de esa limitación no se sigue que fuera impotente. Su eficacia dependía del reconocimiento que las obediencias concedieran a sus procedimientos y de la disposición de cada miembro a ejecutar sus decisiones.

Una red que informaba, pero también arbitraba

El Boletín del Grande Oriente Español del 10 de diciembre de 1930 permite observar la escala del sistema. Al reseñar el Convento Internacional de Bruselas informó que veinticinco obediencias, correspondientes a veintidós naciones, habían sido representadas por cuarenta y un delegados. Las veintidós naciones se distribuían entre doce europeas, cuatro centroamericanas, dos norteamericanas y cuatro sudamericanas; otras potencias adheridas remitieron sus votos.

El dato numérico importa, pero el procedimiento importa más. El boletín explica que el Gran Canciller hacía llegar regularmente a las obediencias adheridas las memorias y actas preparadas por el Comité Consultivo o por la Cancillería. Los delegados llegaban así a las reuniones con expedientes y asuntos previamente distribuidos. Había circulación documental, preparación de agenda y deliberación sobre un archivo común.

Un segundo documento demuestra que esa arquitectura podía producir efectos jurídicos internos. El Boletín del 10 de noviembre de 1930 publicó la sentencia arbitral del Comité Consultivo de la AMI en un conflicto entre la Gran Logia Soberana de Puerto Rico y el Grande Oriente Español. La resolución exigía anular una carta constitutiva concedida en 1925. El GOE aceptó el fallo y promulgó el decreto que retiró y declaró nula aquella carta.

Este episodio obliga a afinar el vocabulario. La AMI no mandaba sobre todas las masonerías del mundo, pero en una controversia sometida a su arbitraje emitió una decisión que una obediencia miembro ejecutó. No estamos ante omnipotencia; tampoco ante un simple club epistolar.

1931: admitir, excluir y recomendar una actitud común

El acta del Comité Ejecutivo de la AMI, celebrada en Ginebra el 14 de mayo de 1931 y reproducida en el Boletín del Grande Oriente Español del 10 de septiembre, permite ver el poder institucional en funcionamiento.

  • Algunas obediencias americanas solicitaron recibir en castellano la correspondencia de la Cancillería; la respuesta alegó carga de trabajo y falta de personal, aunque prometió intentarlo.
  • Ante la creación de un Grande Oriente de Checoslovaquia, el Comité consideró la posibilidad de comunicar a todas las obediencias una actitud común respecto de sus relaciones con el nuevo organismo.
  • Se hizo efectiva la exclusión de la Gran Logia de Colombia con sede en Cartagena.
  • Fueron desechadas dos solicitudes de adhesión procedentes de São Paulo y Parahyba por la oposición del Grande Oriente del Brasil, fundada en los estatutos de la AMI.
  • Se acordó no incluir en el Anuario de 1932 a las grandes logias afroamericanas Prince Hall.
Página 7 del Boletín del Grande Oriente Español de 10 de septiembre de 1931: exclusión de la Gran Logia de Colombia, rechazo de dos solicitudes brasileñas y exclusión de las grandes logias Prince Hall del Anuario de 1932.
Acta del Comité Ejecutivo de la AMI: exclusión de la Gran Logia de Colombia, rechazo de las solicitudes de São Paulo y Parahyba y no inclusión de las grandes logias Prince Hall en el Anuario de 1932. Fuente: Boletín del Grande Oriente Español, 10 de septiembre de 1931, p. impresa 7 (p. 8 del PDF). Facsímil: Biblioteca Nacional de España.

La página obliga a abandonar dos caricaturas opuestas. La AMI no era un mando secreto sin fisuras: discutía competencias, esperaba informes, sufría limitaciones administrativas y dependía de estatutos y votos. Pero tampoco era una fraternidad sin consecuencias: determinaba qué obediencias entraban en el circuito legítimo, cuáles quedaban fuera y qué relaciones debían recomendarse.

La exclusión de Prince Hall revela además una contradicción moral de primer orden. Una institución que proclamaba fraternidad universal reprodujo en su propio anuario una frontera racial explícita. No conviene suavizar el documento ni juzgarlo con frases grandilocuentes: basta dejarlo hablar. La universalidad declarada tenía límites institucionales y raciales. El acta no permite atribuir esa decisión a la delegación salvadoreña ni a todas las obediencias latinoamericanas; sí permite mostrar qué clase de exclusión podía aprobar el órgano ejecutivo internacional.

Qué clase de poder ejercía la red

MecanismoRastro documentalEfecto posible
CirculaciónRevistas, boletines, memorias y actas.Difundir noticias, programas, vocabularios y ejemplos políticos.
ReconocimientoAdmisiones, exclusiones y relaciones entre obediencias.Definir quién podía presentarse como interlocutor legítimo.
ArbitrajeSentencias en controversias sometidas a la AMI.Producir decisiones ejecutables cuando los miembros aceptaban su jurisdicción.
RepresentaciónDelegados y garantes de amistad.Mantener vínculos estables sin presencia física permanente.
Agenda comúnExpedientes previos y recomendaciones de actitud.Orientar debates y favorecer convergencias sin necesidad de órdenes directas.
Legitimación políticaFelicitaciones, adhesiones y comunicados.Respaldar simbólicamente actores, regímenes o programas.

El poder de una red no se mide solamente por su capacidad de mandar. También reside en seleccionar lo que circula, decidir quién es reconocido, fijar la agenda de una reunión, representar a una organización ausente y conferir respetabilidad a determinados lenguajes políticos. Una red sin mando único puede ser débil para imponer y, al mismo tiempo, eficaz para orientar.

Un nodo con nombre propio: Reyes Arrieta Rossi

Las estructuras adquieren densidad histórica cuando aparece una persona concreta. En el anexo documental de Yván Pozuelo Andrés, elaborado a partir del Boletín de la Gran Logia Española de 1931-1934, Reyes Arrieta Rossi figura como garante de amistad vinculado a la Gran Logia de Cuscatlán.

Ese nombre aparece también en documentación teosófica que no debe confundirse con la masónica. La propia Sociedad Teosófica Logia Teotl reproduce en su historia institucional el acta fundacional del 5 de junio de 1910: Arrieta Rossi figura entre los participantes, como vocal y como firmante. Once años después, el número de julio de 1921 de Virya, preservado por el Sistema Nacional de Bibliotecas de Costa Rica, reprodujo una reseña de Diario Latino sobre la fiesta del «Loto Blanco» en un centro teosófico salvadoreño; el programa incluía una alocución de Arrieta Rossi. La primera evidencia es una transcripción institucional del acta; la segunda, una publicación contemporánea. Juntas documentan su participación sostenida en el medio teosófico, sin convertir teosofía y masonería en una sola organización.

Por su parte, el Bulletin of the Pan American Union de mayo de 1923, fuente contemporánea, lo identifica como ministro salvadoreño de Relaciones Exteriores, Instrucción Pública y Justicia. Ese mismo año, según Del Solar, El Salvador tuvo delegados en el congreso de la AMI en Ginebra.

La proximidad cronológica es sugerente, pero el documento consultado sobre el congreso no identifica por nombre al delegado salvadoreño. Por tanto, no es lícito afirmar que Arrieta Rossi gestionó la adhesión, representó al país en Ginebra o utilizó su ministerio para ejecutar una agenda masónica. Lo que sí queda documentado es un perfil que, en distintos momentos, atravesó tres campos: una red teosófica, la alta función estatal y la representación masónica internacional.

Este traslape merece investigación porque muestra cómo las redes dejan de ser abstracciones y entran en contacto con diplomacia, educación y justicia. No demuestra una conspiración ni una cadena de órdenes. Tampoco vincula a Arrieta Rossi con las decisiones represivas o los hechos de 1932. Convertir una convergencia documental en acusación sería abandonar el método precisamente cuando el hallazgo se vuelve más importante.

Morazán, Cuscatlán y la República española

El estudio de Pozuelo Andrés, basado en boletines originales de 1930 y 1931, documenta que el BGOE anunció la creación de la Gran Logia de Morazán bajo los auspicios de la Gran Logia Cuscatlán y recomendó a los talleres españoles entrar en relación con ella. También registra que, después de proclamada la Segunda República española, Cuscatlán remitió una felicitación.

Estos dos puntos conservan por ahora una categoría exacta: evidencia historiográfica con referencia precisa a fuentes primarias, pero aún pendiente de cotejo directo en esta investigación con el BGOE del 1 de enero de 1930 y los números correspondientes del Boletín de la Gran Logia Española de 1931. La honestidad documental no debilita la hipótesis; indica qué pieza falta para cerrarla.

De la red al problema salvadoreño

La secuencia acumulada ya es significativa: una publicación oficial salvadoreña recibida en España en 1909; un delegado salvadoreño en la AMI en 1923; una asociación que distribuía expedientes y arbitraba conflictos en 1930; un comité que admitía, excluía y recomendaba relaciones en 1931; y un garante de amistad salvadoreño con presencia previa en una red teosófica y en el gabinete estatal.

Ninguna de esas piezas, aislada, prueba que una obediencia europea dirigiera la política de El Salvador. Juntas demuestran algo menos espectacular y más serio: la masonería salvadoreña formó parte de una comunidad transatlántica de información, reconocimiento, arbitraje y representación. A partir de aquí, la investigación puede preguntar por influencias concretas sin apoyarse únicamente en parecidos ideológicos.

El siguiente nivel probatorio exigirá identificar qué texto llegó, quién lo leyó, cómo fue adaptado y en qué ley, escuela, periódico o decisión dejó huella. El verdadero trabajo histórico comienza donde termina la fascinación por las coincidencias.

Balance probatorio

GradoConclusión
Documentado en fuentes primarias examinadasRecepción en 1909 del órgano oficial salvadoreño; distribución de memorias y actas; arbitraje ejecutado por el GOE en 1930; admisiones, exclusiones y recomendaciones de relación en 1931.
Documentado por fuente contemporánea enlazadaReyes Arrieta Rossi era ministro de Relaciones Exteriores, Instrucción Pública y Justicia en 1923.
Respaldado por historiografía con referencia documentalDelegados salvadoreños en la AMI en 1923; dieciocho obediencias latinoamericanas entre treinta y una en 1931; Arrieta Rossi como garante de amistad de Cuscatlán; creación de Morazán y felicitación a la República española.
Inferencia razonableLa infraestructura facilitó circulación doctrinal, selección de interlocutores, preparación de agendas y legitimación recíproca.
Hipótesis pendienteQué actores y textos concretos influyeron en leyes, escuelas, prensa o decisiones estatales salvadoreñas.
No demostradoQue Arrieta Rossi fuera delegado en Ginebra, que gestionara la adhesión salvadoreña, que la AMI dirigiera al Estado o que existiera una cadena internacional única de mando.

Fuentes para esta entrada

Fuente primaria: Boletín oficial del Gran Oriente Español, 26 de febrero de 1909, «Publicaciones recibidas», p. impresa 31 —p. 15 del PDF—. Registro del «Órgano Oficial de la Gran Logia del Salvador», números 4 y 5.

Fuente primaria: Boletín del Grande Oriente Español, 10 de noviembre de 1930, segunda época, año IV, n.º 48, «Terminación de un pleito», pp. 1-2 —pp. 3-4 del PDF—. Sentencia arbitral de la AMI y decreto de ejecución del GOE.

Fuente primaria: Boletín del Grande Oriente Español, 10 de diciembre de 1930, segunda época, año IV, n.º 49, «Convento Internacional de 1930», p. impresa 4 —p. 6 del PDF—. Veinticinco obediencias, veintidós naciones y distribución regular de memorias y actas.

Fuente primaria: Boletín del Grande Oriente Español, 10 de septiembre de 1931, segunda época, año V, n.º 58, «Acta de los trabajos del Comité Ejecutivo de la Asociación Masónica Internacional», pp. impresas 5-7 —pp. 6-8 del PDF—. Correspondencia en castellano, actitud común, garantes, admisiones y exclusiones.

Fuente primaria contemporánea: Bulletin of the Pan American Union, mayo de 1923, vol. 56, n.º 5, p. 530. Composición del gabinete salvadoreño.

Fuente institucional con transcripción documental: Sociedad Teosófica Logia Teotl, «Acerca de la Sociedad». Acta fundacional del 5 de junio de 1910, con Reyes Arrieta Rossi entre los participantes, vocales y firmantes. Fuente primaria contemporánea: Virya, año XII, n.º 113, julio de 1921, p. 16. Reseña procedente de Diario Latino sobre la fiesta del «Loto Blanco», cuyo programa incluyó una alocución de Arrieta Rossi.

Fuente secundaria: Felipe Santiago del Solar, «Los primeros proyectos de integración de la masonería latinoamericana». AMI, delegación salvadoreña de 1923, presencia latinoamericana y límites institucionales.

Fuente secundaria: Yván Pozuelo Andrés, «Relaciones y opiniones oficiales de las masonerías españolas sobre Iberoamérica durante la Segunda República». Morazán, Cuscatlán, felicitaciones políticas y garantes de amistad.

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