La evasión como búsqueda.


La sociedad actual ha construido una percepción interesada de la realidad, y esto pareciera responder a la promoción y justificación de una cosmovisión considerada exitosa. De esta premisa parten todos los valores morales, religiosos, políticos, científicos, etc., los cuales actúan como parámetros de lo que debemos asumir como bueno y malo, no solo para esta vida, sino también para la futura. Aunque es importante reconocer el papel fundamental del tejido vital del cual partimos, también es preciso asumir una postura crítica frente al mundo que nos rodea, más aún cuando nos toca ser testigos de las consecuencias negativas de un modelo considerado éxito de la modernidad. Y he de referirme, en especial, a las evasiones del mundo moderno, porque en ellas pareciera encontrarse el signo inequívoco de la búsqueda, del reclamo, de la insatisfacción ante la falta de autenticidad de un mundo cuyos valores han colapsado. Se trata de entender e interpretar, y no de justificar de manera absoluta la evasión que se da en el mundo de las drogas, el sexo desenfrenado, el alcoholismo, el satanismo… y podríamos mencionar hasta el infinito otras, casi construidas y diseñadas de manera expresa para cada ser humano en particular. Y no porque hayan perdido la fe… ¡se la han robado!, en medio de una sociedad globalmente enferma, que practica una doble moral como esquema exitoso, dentro de un mundo que aprendió a olvidar cómo sacudirse las cadenas de esta esclavitud moderna.

Quizás en el pasado, cuando aún las técnicas de manipulación de la conciencia colectiva no habían adquirido el poder que ahora tienen, los movimientos sociales tuvieron mejores logros. Porque el ensoberbecido adormecimiento inducido por esta cultura novísima nos ha vuelto jueces implacables; y con gran facilidad condenamos a todo aquel que traspasó esa línea… que separa el bien del mal. Y al hacerlo, con seguridad también perderemos la oportunidad de desenmascarar a los verdaderos culpables del diseño de esta estructura carcomida y decadente, en la que hoy «creemos que vivimos».

Porque, sin duda alguna, los humanos somos «seres luminosos» por naturaleza, y la felicidad es nuestro destino. Por eso, al querer buscar en el mundo de las sombras la plenitud y felicidad negadas, tendremos la prueba contundente de que nuestra civilización va por el camino equivocado. Y mientras no se ajuste el rumbo, todos estaremos condenados —tarde o temprano, independientemente de cuán santos o justos nos creamos— a traspasar esa línea, que no es solo la que aparta lo bueno de lo malo, sino, quizás de manera más certera, la que separa la vida de la muerte.

Difunda este ensayo

Compártalo con lectores, investigadores y comunidades interesadas.

Reciba los nuevos ensayos

Suscríbase gratuitamente para recibir las próximas investigaciones en su correo.

Lecturas relacionadas

Una respuesta a «La evasión como búsqueda.»

  1. Sarahi Aguilar

    Esta interesante, su percepción sobre la vida, pero tenemos q aprender como seres humanos a escoger nuestros gobernantes, y saber corregir los errores del pasado, para q no tropecemos en los mismos.

Deja un comentario

Descubre más desde Filosofía Iberoamericana | Mario Oliva Mancia

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo