Las palabras, como símbolos, tienen un poder que nos rebasa no solo en el tiempo, sino que además nos hacen partícipes de una realidad más compleja y maravillosa donde seguramente se encuentra la plenitud humana. […]
Las palabras, como símbolos, tienen un poder que nos rebasa no solo en el tiempo, sino que además nos hacen partícipes de una realidad más compleja y maravillosa donde seguramente se encuentra la plenitud humana. […]