Una copa preciosa pero vacía, nos espera en el lejano horizonte de una conciencia casi en extinción //
para ser llenada con el inestimable licor de una vida jamás conocida //
como un corazón que aún aguarda virginal //
poder sentir la fuerza de un amor que quizás sólo podrá satisfacer el infinito //
…un amor carnal sería una efímera y fugaz luz, en este amplio y profundo misterio //
quizás sólo una pequeña e imperfecta puerta //
provisionalmente aprisionada por las inexorables dimensiones del espacio y el tiempo. //
Por eso, cuando veo tu sonrisa pura y limpia //
distingo sólo unos pálidos reflejos que rompen el silencio, para perderse luego en ese algo inaccesible que no conocemos //
pero que está ahí, aguardando //
para que después del aguijón, advirtamos, al caer la espesa niebla de este mundo //
cual mortaja que envuelve todo lo creado, como la apariencia o la ilusión //
y descubrir en ese instante intransferible, el néctar tan ansiado y perseguido //
con el cual poder llenar la copa vacía, que reposa desde el inicio en ese lugar sagrado //
esperando ser bebida hasta el último sorbo, y así retornar a la vida tu corazón y el mío.
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