La historia como «nuestro» proyecto.


Saber para transformar e impulsar una historia más humana debería ser la divisa a seguir en un mundo y en una vida como la tuya o la mía. Sin falsas pretensiones, y buscando una vía no en el conformismo estéril, sino en el desafío interior de cada día, para entregar, en el lugar que nos toque, lo mejor de nosotros mismos. Algunas veces podemos creer que opinar o decir algo importante debería ser depurado hasta el infinito; esto, en mi opinión, es un grave error, porque el derecho de hacerlo está dado por el simple y genuino hecho de ser tripulantes de un intervalo específico e irrepetible del tiempo, en un mundo que hemos de dejar un día. Las cosas podrían ir mejor, y esto no es cosa que dependa de unos pocos iluminados o doctos que, muchas veces de manera sospechosa, son autorizados por instituciones o grupos de poder para regir los destinos de todos. Es obvio que ha faltado audacia y valor para despreciar de manera inteligente lo que más valoramos los humanos comunes y corrientes: la vida. Porque recordemos que la dignidad está y estará siempre por encima de cualquier otro valor considerado como el más valioso; nos han engañado: la vida debe servir para algo, y este «algo» es el asunto de la dignidad, la libertad, la justicia, el honor… cosas que no pueden ser compradas en la bolsa de valores, pero que tienen más poder que todo el oro del mundo.

Difunda este ensayo

Compártalo con lectores, investigadores y comunidades interesadas.

Reciba los nuevos ensayos

Suscríbase gratuitamente para recibir las próximas investigaciones en su correo.

Lecturas relacionadas

Deja un comentario

Descubre más desde Filosofía Iberoamericana | Mario Oliva Mancia

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo