Desde ese madero sagrado, callado y sufriente, me ves desde siempre, con esa eterna mirada de niño, y el corazón traspasado. No escribiste nada, pero lo dijiste todo. Y al haber sobrepasado aquel día en […]
Desde ese madero sagrado, callado y sufriente, me ves desde siempre, con esa eterna mirada de niño, y el corazón traspasado. No escribiste nada, pero lo dijiste todo. Y al haber sobrepasado aquel día en […]